La curiosidad anticuaria puede emancipar presencias y obras que el tiempo ha dejado rezagadas en la memoria; si al extraerlas de anaqueles sombríos termina por apreciar sus valores, acaso llegue a restituirles el brillo que su lectura transmite entre cadencias opulentas y signos redentores. Entonces vuelven a ser más que un nombre rememorado por eruditos, rompiendo el cerco de una referencia aislada al surcar de nuevo el firmamento en que las voces comulgan con la vastedad que las recibe.
Lorenzo Rosado Domínguez nació en Espita, Yucatán, en 1872, y murió en una fecha que los estudiosos no han podido determinar. Fue un poeta a quien sus contemporáneos leyeron con especial interés al paladear el sello modernista de sus estrofas, de imágenes delicadas y reminiscencias egregias. Satisfizo así a un núcleo letrado que gracias a sus relativas ventajas sociales propició la circulación de publicaciones periódicas de noble alcurnia, como Pimienta y Mostaza, Azul y Gualda, El Fígaro y El Eco Literario.
Unió su talento con el del compositor Arturo Cosgaya para crear la pieza escénica Rebelión (1907), cuyo estreno incitó el rechazo de los poderes establecidos, que los condenaron a ser privados de su libertad en una medida que exhibió en su arbitrariedad las tensiones acumuladas en el ambiente político, sensible al movimiento revolucionario que se avecinaba. Este episodio lo recogen Alejandro Cervera Andrade y Enrique Martín Briceño en sus respectivos libros: El teatro regional de Yucatán (1947) y Allí canta el ave. Ensayos sobre música yucateca (2014).
Al igual que muchos poetas de su tiempo, Rosado escribió letras que nutrieron la canción popular yucateca, entre ellas las que llevan música del profesor y guitarrista Juan Manuel Vargas, quien durante un tiempo fue director de la biblioteca Cepeda. En el cancionero que compiló Filiberto Romero en 1931 aparece la pieza “A una antillana”, con letra suya; ésta presenta variantes que la distinguen de un poema del mismo autor, el cual parece haber sido su modelo inicial. El poema se denomina “Cubana”, y figura en un libro que Rosado editó por su cuenta, a juzgar por algunos indicios que así lo sugieren, especialmente la dedicatoria con que inicia y el agradecimiento que dirige a su hermano Tomás por la formación del volumen, en el que reúne escritos de distintos años.
La obra se titula Eróticas. Viejo cantar. Diversas, y se editó en México D. F. en 1959. En ella predominan los textos en verso, y sólo al final aparecen algunos en prosa. Es notable que las canciones incluidas en una de sus secciones sean sólo tres: “Tú vienes de la isla” (cantada por Gustavo Río, según apunte adjunto); “Olvida me dijiste” (adaptada a la música de Filiberto Romero) y “Duerme” (adaptada a la música de Juan Manuel Vargas).
La letra de “A una antillana” concuerda casi por completo con los versos del poema “Cubana”, excepto en el tercero de sus cuartetos, según puede cotejarse en los dos textos que dicen respectivamente:
“Porque eres Afrodita, sobre tu seno
/clavaré el ramillete de mis canciones,
/para entintar mi verso, de mi alma lleno,
/con tu sangre que anima mis ilusiones”.A una antillana
En el otro se lee lo siguiente:
“Porque eres Afrodita, sobre tus senos
/clavaré el ramillete de mis canciones
/para entintar mis versos de mi alma llenos
/con la sangre pagana de tus pezones”.Cubana
El contexto original que rodeó al poema hizo tolerable la mención precisa de esas prominencias del cuerpo femenino, que en la canción se atenúa. En la historia de la música vocal de Yucatán se advierten ejemplos similares de esta tendencia que consiste en cambiar versos para conferirles un contenido aceptable que con sus palabras originales no hubieran logrado en el criterio con que la sociedad de su tiempo las recibiría.
En varios pasajes del poemario los senos son nombrados en fervoroso homenaje a su espléndida curvatura. Son colinas para el peregrinaje de los besos; mensajeros del goce al juntarse con el pecho del varón; divinidad que mata al agazaparse en un sendero; nieve en que florecen pétalos de azucena; símil de la blancura del cisne olímpico que acometió a Leda; aves que entonan sus cantos en el jardín de los amores; opulencia en torso de bacante y palomas que flanquean la belleza mora.
En un tono eminentemente personal, enhebra también un canto a su natal Espita e inserta alusiones a su militancia revolucionaria, referidas sobre todo al lapso durante el cual residió en el norte del país; del mismo modo, el libro contiene poemas con especial dedicatoria a sus hijos.
Hay en su obra, como en la de otros contemporáneos suyos de sensibilidad afín, despliegues melancólicos de fúnebres pasiones y arrebatos voluptuosos equiparados a místicos embelesos, así como destellos de mitología clásica, sinestesias y variedad de combinaciones métricas. La exuberancia de su aliento poético fulgura remontando los opacos jirones del olvido.
Por José Juan Cervera
Cervera Andrade, Alejandro. El teatro regional de Yucatán. Mérida, imprenta Guerra, 1947, pp. 31-32.
Martín Briceño, Enrique. Allí canta el ave. Ensayos sobre música yucateca. Mérida, Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, 2014, pp. 108, 110-111, 116.
Pérez Sabido, Luis. Diccionario de la canción popular de Yucatán. Mérida, Instituto de Cultura de Yucatán, 2010, p. 371.
Rosado, Lorenzo. “Duerme”, en: Azul y Gualda. Semanario de Letras y Artes para Recreo de las Damas. Mérida, año I, núm. 3, 23 de febrero de 1893, p. 3.
Rosado, Lorenzo. “Boceto”, en: El Fígaro. Semanario Festivo. Mérida, año I, 9 de enero de 1894, p. 4.
Rosado, Lorenzo. “Ritmos”, en: Pimienta y Mostaza. Periódico Literario de Espectáculos y Variedades. Mérida, año III, núm. 74, 11 de marzo de 1894, p. 4.
Rosado, Lorenzo. “Pensamiento”, en: Pimienta y Mostaza. Periódico Literario de Espectáculos y Variedades. Mérida, año III, núm. 89, 24 de junio de 1894, p. 4.
Rosado, Lorenzo. “Esbozos”, en: Pimienta y Mostaza. Periódico Literario de Espectáculos y Variedades. Mérida, año III, núm. 91, 8 de julio de 1894, pp. 4-5.
Rosado, Lorenzo. “Invocación”, en: El Eco Literario. Edición del lunes de El Eco del Comercio. Mérida, año I, núm. 2, 12 de enero de 1903, p. 5.
Rosado, Lorenzo. “Tres símbolos”, en: El Eco Literario. Edición del lunes de El Eco del Comercio. Mérida, año I, núm. 24, 22 de junio de 1903, p. 4.
Rosado, Lorenzo. Eróticas. Viejo cantar. Diversas. México, edición de autor, 1959.
